Apenas tenía 4 años cuando le regalaron un disfraz de enfermera. Crecía dentro de él cada vez que se miraba en el espejo, creyendo que las ropas se estirarían infinitamente. Pero no fue así. Guardó el pequeño vestido en un cajón bajo la cama, arrancó la cruz roja a la cofia y sacó su cabello por el agujero, dejándole crecer libre e ingenuo. El mechón se convertía unas veces en el bigote de Salvador Dalí, otras en las cejas de Frida Kahlo, sin saber siquiera la existencia de tales personajes; otras muchas simulaba una cortina que le permitía ocultar su rostro de su propia mirada en un juego de máscaras y descubrimiento en busca de una identidad que seguía creciendo.
-¡Luces, cámara…! Se erizó ante la certeza de que la próxima modelo sería ella. Unos días antes leía en sus redes sociales: “¿quieres ser protagonista de una obra de arte?” Buscó su cofia y fantaseó de nuevo ante el espejo para soñar en la propia piel el perfume del protagonismo.
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Manuel Vacas no es un pintor ensimismado, ni un artista aislado en su estudio ajeno al triángulo dibujado entre su modelo, el lienzo y él, ni lucha en soledad con la materia y la forma o, al menos, no solo eso. Detrás de la necesidad de crear el mundo enigmático de Sueños arcanos, bulle un proceso de creación colectiva en el que Manuel, entre disfraces e identidades, coquetea con la creatividad compartida sin perder el vértigo estomacal que produce el proceso más íntimo de creación. Como fiel miembro de Trazo6, Grupo de Arte Creación, se enriquece de los encuentros y críticas cruzadas entre sus componentes, una fórmula que la vanguardia histórica puso sobre la mesa del café Le Dôme o del más popular Cabaret Voltaire.
A Trazo6 le gusta la gente, no se conforma con los encuentros creativos en la sede de la asociación y siempre que puede conversa con diversos interlocutores que de un modo u otro les manifiestan las realidades sociales que tanto les interesa representar en sus obras. Así, colaboran con la Federación de Mayores de Murcia, exponen en el Centro penitenciario Murcia II, median con los jóvenes estudiantes que acuden a sus muestras u organizan exposiciones colectivas. En la primavera de 2022 el grupo lanza una convocatoria estimulante “¿quieres ser protagonista de una obra de arte?” reza en sus redes sociales. Así, sus modelos se hacen realidad o viceversa. Despliegan dos sets de luces y captan miles de fotografías para futuros proyectos pictóricos. Sueños arcanos, sería uno de ellos.
En esta suerte de diálogo colaborativo las diseñadoras Carmen Ramil y Fuen Viudes contribuyen a la dimensión simbólica de los retratos en la parte más colorida del juego. Estudian los rostros, analizan la mirada, el gesto, la sonrisa; hurgan entre sus tocados y adornos y, junto a Manuel, completan la acción. Hojas, plumas, fieltros alados y cuentas bailan sobre los rostros emocionados de las modelos, de los modelos. Tal vez, alguna de ellas jugó a ser protagonista ante el espejo y hoy nos interpela con un antifaz gris en su mirada.
Eva Santos
Comisaria de la exposición | Catedrática del área de Escultura de la Universidad de Murcia.